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MAYDAY – MAYDAY – MAYDAY.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 18/02/2011 by retovueltaalmundo

Bueno, señoras y señores; mi situación es catastrófica.

Que nadie se alarme, no me estoy muriendo, pero a veces se ve uno en la necesidad de hablar claro.

Antes de nada quisiera aclarar algo acerca de la tontería de la araña, porque veo que ha dado lugar a las más diversas interpretaciones y no quiero que nadie piense que me he vuelto loco.

Yo tengo una carpeta donde escribo sandeces de esta índole cuando preciso de algún desahogo y lo hago con el mismo espíritu e intención con la que otro marcharía a un bar a meterse un par de güisquis entre pecho y espalda.  En mi caso,  además de que me dejarían peor,  yo ahora mismo las copas ni las podría pagar,  de modo que me siento y escribo estas cosas; naturalmente sin propósito de que nadie las lea. Y ya voy teniendo una buena colección.

El domingo por la noche no había forma  de dormir. Fui al baño, vi a la araña otra vez y me senté a escribir; y en lugar de ir a la carpeta fue a parar al blog.  Sentía la necesidad de publicar una entrada, pero sinceramente, estaba bloqueado.

Cometí esa imprudencia, lo siento. Eso es todo.

Volviendo al tema de mi situación; tengo tantos problemas que considero ocioso enumerarlos ahora,  además de que cada uno tendrá los suyos y muchos probablemente más graves, y no vamos a entrar aquí en la tan recurrente competición por ver quién esta mas jodido.

Como ya no tengo problemas de amor y de salud tampoco, excepto los de salud mental que tan amablemente me diagnostican, tal y como enumeran en la famosa canción ya solo me quedan los de dinero; los que su ausencia ocasiona, claro está; que no es el caso que pierda el sueño por no saber dónde invertir estos o aquellos miles. El caso es que estoy pasando graves apuros.

Y la verdad es que yo, personalmente, apenas preciso de una ridícula cantidad. Habiendo tenido de todo, últimamente he aprendido a vivir con lo mínimo;  y si esta precariedad es un trámite más en la consecución del proyecto que me anima, la puedo sobrellevar con una amplia sonrisa y hasta reírme abiertamente  de los avatares, a veces cómicos, que en el día a día te depara. Además me sirve de entrenamiento. No es éste mi drama.

Pero cuando esa precariedad ya empieza a afectar a otros el asunto cambia radicalmente y la sonrisa se te hiela en los labios. Y los míos ya llevan algunos meses cianóticos, y es que este invierno está siendo muy duro.

Yo, aparte de mi exigua manutención tengo unas obligaciones mensuales que atender (no sé si os sonará la palabra hipoteca)  como casi todo el mundo,  y cuyo retraso amenaza directamente a mi familia. Es mi espada de Damocles, es mi canto vespertino, mi canto matutino, contigo me acuesto, contigo me levanto, con la Virgen María y el espíritu Santo…pues así.   Además, al tener el barco del proyecto inicial desmontado en un local, ese que yo llamaba “el astillero” y no haber llegado a buen fin las gestiones para que el Ayuntamiento tomase el arriendo a su nombre, he acabado contrayendo deudas en el pueblo.

Es cierto que voluntariamente rechacé la subvención de 6000 euros en efectivo que el Ayuntamiento me concedía (para mí en aquel momento toda una fortuna), y cuando tenga oportunidad de explicar tan insólito proceder creo que todo el mundo me entenderá y que cualquiera hubiera hecho lo mismo en mi situación.

Dicho esto, y como contrapunto que ahora podría rayar en el absurdo, tengo que aclarar que lo explicado no implica que vaya a renunciar a mi proyecto. Es más, estoy perfectamente dispuesto a zarpar para esta primera vuelta con escalas prácticamente con lo puesto, equipando el barco con material de segunda mano y embarcando mis herramientas para, como se suele decir, “buscarme la vida” en aquella parte del mundo donde sea menester.

Eso sí, antes de zarpar tengo que dejar resueltos los problemas antes mencionados, y en el caso de los que atañen a mi familia, cuando menos durante el tiempo que vaya a estar en travesía. Este es mi objetivo y la condición ineludible, y tal vez la razón de que me sincere en estas líneas.

Alguien se preguntará de qué vivo, como hago para sobrevivir y atender, mal que bien y casi siempre con onerosos retrasos, a las obligaciones que antes he mencionado. Pues hago de casi todo: Careno barcos, los lijo, los pinto, hago reparaciones en fibra, (en realidad reparo lo que sea necesario), armo mástiles, doy clases particulares de vela o de navegación, hago de patrón si se me requiere, traslado barcos de un puerto a otro, los reviso y pongo a punto para el traslado y en fin, cualquier cosa para lo que se me solicite. Tengo herramienta y una vieja furgoneta y me puedo mover. Pero puedo hacer otras muchas cosas. La empresa que yo tenía y mi trabajo “de siempre” eran un estudio de interiorismo y una ebanistería, y mi faena cotidiana proyectar reformas y diseñar interiores y mobiliario personalizados, además de llevar las obras y toda aquella locura de los gremios, desde la tabiquería hasta la última tela de una cortina. En consecuencia no tengo problema en instalar unos muebles, montar un suelo de tarima o una cocina, o diseñarlos y preparar los planos. Y lo que no sé hacer lo aprendo rápidamente si es necesario.

Algunos, en algún comentario a este blog, me habéis preguntado en ocasiones en qué me podríais ayudar. Ahora de verdad necesito ayuda.

También alguien me animaba en otro comentario a que pusiera un nº de cuenta, imagino que para recibir pequeñas ayudas o donaciones. Esto es algo que no voy a hacer. Si alguien hubiera querido o quisiera ayudarme de esa forma imagino que ya habría encontrado los medios de hacerlo.

Lo que si voy a hacer y de hecho estoy haciendo es aprovechar que sois muchos los que leéis este blog cada día para pediros que si necesitáis o conocéis quien pueda necesitar de alguno de los trabajos que he mencionado me tengáis en cuenta. Y espero que aprovechar esto no se considere un abuso, pero lo cierto es que necesito trabajar mucho más, lo que sea necesario; y que de tratarse de un dinero destinado a mi persona no me hubiera atrevido jamás a escribir estas líneas.

Hay otra actividad que vengo realizando y de la que no he hablado hasta ahora. El pasado mes de Noviembre el propietario de una pequeña editorial náutica leyó los apuntes de mis cuadernos de bitácora durante mi travesía en solitario de Septiembre. Para mi sorpresa me propuso que escribiera un libro, cosa que me pareció en principio fuera de lugar, tanto por la entidad de la travesía como por mi supuesta competencia como escritor. Estábamos hablando de un libro y no de una entrada de un blog o un artículo. Pero me convenció y como las noches son largas y las paso prácticamente insomne poco a poco empecé sin demasiada convicción. A fecha de hoy “aquello” ya tiene 110 páginas y empieza a tomar la apariencia de una realidad, pero preferiría hablar de ello en otra ocasión.  Ahora lo que me quita el sueño es mucho más prosaico y tiene que ver con lo que os contado más arriba.

Sé que esta entrada ha sido muy larga así que os agradezco vuestra paciencia.

Dejo aquí mi correo personal por si alguien quisiera ponerse en contacto conmigo:

sailmiranda@gmail.com

Quiero añadir aquí, en previsión de posibles problemas, que el que suscribe y después de grandes esfuerzos tiene dada de alta su actividad en Hacienda, en la Seguridad Social y suscrito un seguro de Responsabilidad Civil para cubrir sus trabajos.

Luis Miranda, a 17 de Febrero de 2011, desde el Vito.

¡ MOTOR FUERA !

Posted in Trabajos en el barco with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 26/04/2010 by retovueltaalmundo

Casi al tiempo que se intentaba desmontar el timón se inició el desmontaje del motor, la línea de eje y los elementos auxiliares. Casi por necesidad, ya que para poder introducirme y trabajar en aquella pequeña cavidad, toda la intrincada selva de tubos, cables y sirgas, continuamente se interponía  a mis movimientos y me zahería en piernas, rodillas y manos.

Vista de popa del compartimento del motor, desde el acceso a traves del pañol de babor en la bañera. Abajo, en primer plano, la corredera(cilindro negro del que sale un cable), a ambos lados del eje los frifos de fondo de los imbornales de bañera, en el eje; manguito de la bocina, prensaestopas, acoplamiento elastico e inversora. Los cables rojos son del morse.

Se comenzó pues por retirar todas estas instalaciones auxiliares del motor que atraviesan el hueco bajo la bañera desde la popa hasta la bancada.

En primer lugar el grueso tubo del escape y salida de agua del motor, desde su grifo de fondo situado plano en el casco unos centímetros a estribor de la limera, desde donde arranca vertical para formar sifón  por encima de la flotación y volver a bajar dirigiéndose ya hacia proa, hasta la caja de expansión, aquí  de acero inoxidable y atornillada al mamparo longitudinal de estribor, a la altura de la inversora.

Vista imposible para una persona hecha colocando la camara pegada al espejo de popa desde el interior y enfocando hacia arriba. De izquuierda a derecha; el espejo de popa, abajo el tacometro, la mecha(eje) del timon y arriba a la derecha el tubo de salida de escape/agua del motor.

A continuación y por orden de incordio, desmonté el “Morse”, que es el sistema de mando del motor desde la popa de la bañera. En el exterior están las dos palancas de mando, de ejes concéntricos; una es el acelerador, la otra, situada delante y ligeramente curvada, el mando de la inversora. *(En un barco, generalmente, no existe una caja de cambios como en un coche, con distintas relaciones de desmultiplicación. Aquí la desmultiplicación suele ser fija y la determinan los piñones de la inversora, comúnmente 2:1; tampoco existe un embrague, ya que la transmisión de potencia se aplica sobre un medio suficientemente elástico, como es una hélice en el agua. La inversora tiene, pues, dos posiciones: Avante y atrás, además claro, de Neutro, o punto muerto, con la palanca al centro y es donde gira el motor sin estar conectado al árbol, al eje de la hélice. No obstante, entre este eje y la salida de la inversora intermedia una pieza, el acoplamiento elástico, que consiste en un bloque de goma cuya función es absorber el par entregado inicialmente por el motor de forma que no se transmita al eje de forma instantánea y brusca, e igualmente, las inercias del conjunto de la línea de ejes, al motor, al cambiar atrás-avante o viceversa.)

Las dos palancas del Morse; la larga el acelerador, la otra, el mando de la inversora.(Avante-Atras)

Estas palancas transmiten sus cambios de posición al motor y a la inversora respectivamente a través de unas sirgas de acero que discurren dentro de unas fundas bloqueadas. (Son exactamente igual que las de los frenos de una bicicleta, solo que mas robustas)Y son, en este caso, los dos gruesos cables rojos que se ven en la fotografía. Es el sistema que veréis en la mayoría de las embarcaciones con motor fueraborda, actualmente simplificado a una sola palanca con un desbloqueo bajo la maneta y que hace las funciones de las dos.

El acceso a la caja del motor en el Puma 26 es posible en dos puntos. Desde el interior de la cabina, al pie del tambucho, se retira la tapa horizontal que sirve de primer peldaño al descender y dos paneles verticales que la cierran por delante y de los que el inferior hace de soporte al segundo peldaño antes del plan. Así queda a la vista la parte delantera y superior del motor, con los puntos de servicio más frecuentes: varilla de nivel de aceite, alternador, correas, bomba de agua, filtros, etc. El otro punto, situado al fondo del pañol de babor en la bañera, y después de retirar una tapa de registro en el mamparo longitudinal de babor, da acceso a su parte posterior; la inversora, el acoplamiento elástico, el plato del eje, el eje, el prensaestopas* y el manguito cubriendo la bocina*, además de los grifos de fondo y toda la parafernalia de artilugios antes descrita. Este segundo acceso tiene, en mi opinión, muchos problemas. El mayor, de seguridad. La tapa de registro, un simple panel que separa la cavidad del pañol de la caja del motor, y en este caso, del interior del barco, no es ni mucho menos estanca, y, la posibilidad de que una ola rompa y nos coja con el pañol abierto, además del enorme volumen que este tiene, permitiría la entrada al interior de una gran cantidad de agua.

Los pañoles de bañera deberían, creo, estar completamente aislados del interior, y esta es una de las modificaciones a realizar. El otro gran problema es que para retirar la tapa hay que vaciar el pañol, que es enorme, y una vez vaciado, el trabajo a través de la estrecha abertura es labor propia de contorsionista.

Si todo esto ha de realizarse en navegación y mal tiempo, con la premura que el acceso a esas zonas suele acompañar; vías de agua por prensaestopas, grifo de fondo, y desgracias afines, además de la condición de contorsionista al navegante convendrían también manifiestas inclinaciones al masoquismo.

Es uno de los inconvenientes de un barco pequeño, no se puede uno pasear por la sala de maquinas, pero que pienso que un cuidadoso rediseño puede paliar.

Acceso al motor desde la cabina.

Desmontando el alternador.

Luis Martínez comenzó a trabajar a proa del motor, desde el interior de la cabina, yo lo hice desde dentro del pañol, por razones evidentes. En la parte delantera, como ya todo el mobiliario del interior del barco estaba desmontado, se pudo comenzar a trabajar directamente en el motor. Había que retirar el alternador, desconectar manguitos y cables, las poleas movidas por el cigüeñal, la bomba del agua, etc. y todo aquello que pudiese restar volumen y peso al conjunto. Etiquetó cada uno de los cables anotando su destino y fue depositando el piecerio y la tornillería en cajas y en una de estas cestas para fruta de plástico bastante fuerte. También es útil y yo lo tengo por costumbre, fotografiar con frecuencia todo proceso de desmontaje, así como la situación de conexiones, tubos y manguitos, porque en el futuro pueden sacarnos estas fotos de más de un apuro o duda.

Desmontando el acoplamiento elastico para separar el eje de la inversora.

Yo desde atrás solté las tuercas que unían la inversora a los polines, las bridas del manguito de la bocina y separé el plato de salida de la inversora del plato del acoplamiento elástico. Después, una vez extraídos los cuatro tornillos que sujetan los silent-blocks del bloque a la bancada, el motor ya estaba libre.

Desmontando los tornillos de los polines.A la derecha, parte de la caja de expansion donde penetra(cortado ya el manguito en la foto) el escape y el agua de refrigeracion a la salida.

 Los polines de esta bancada son dos sólidos bloques de madera enfibrada al casco y los cuatro tornillos de los silent-blocks resultaron ser unos tremendos tirafondos de hierro de cabeza cuadrada, bastante oxidados aunque solo superficialmente, y con un aspecto tan renegrido y siniestro que parecía acabásemos de encontrar los tantas veces mentados clavos de Cristo. Y es que hubo que darse un tanto a la blasfemia, porque entre el oxido, lo intrincado del acceso y las cabezas cuadradas que no terminaban de encajar bien en ninguna llave de tubo, mas de una imprecación se escapó al resbalar una llave y salir la mano disparada a buscar las caricias de la chapa afilada más próxima.

Una vez ya el motor libre el problema siguiente seria extraerlo de su alojamiento e izarlo fuera de la cabina. Como era festivo no había personal en el varadero y no podíamos disponer de ninguna grúa, además de que el coste hubiese sido desproporcionado. La pequeña grúa  con la que intentamos levantar sin éxito la orza esperaba abajo, pero alzarla hasta cubierta, la verdad, representaba triplicar el trabajo, porque además de subirla, luego, junto al motor, había que bajarla.

La opción de esperar al lunes y venir con un pequeño camión con una pluma hubiera sido lo más lógico, pero la certeza de que ese lunes aún no habría dinero para el camión aplastó rápidamente tanta lógica. Además, el trabajo de soltar el motor había resultado tan liviano en comparación a la epopeya del timón que parecía nos faltase algo.

El tubo de hierro dispuesto como polipasto de fortuna sobre el tambucho.

Con el barco arbolado, y en función del peso, se hubiera podido montar un aparejo en la botavara e izar el motor, pero no era el caso. Había que tomar el asunto como un ejercicio de autosuficiencia, que es al fin y al cabo lo que continuamente se ve uno obligado a ejercitar en la mar. Teníamos cabos, winches, un mosquetón..había que montar alguna especie de polipasto.

De repente me acorde del solido tubo de hierro que utilizamos para apalancar la orza y lo vi allá abajo, en el suelo. Bajé a por él y lo hicimos firme sobre las guías de la tapa del tambucho, lo mas a popa posible, bloqueado contra las dos cornamusas y hecho firme a estas y a los dos winches del techo de la cabina con una escota de genova para que no pudiese rodar. Ya teníamos un punto de tiro para dirigir la fuerza.

Con un cabo del fondeo izaríamos el motor. Colocamos un mosquetón en la pletina que tiene el motor para colgarlo y pasamos el cabo por el mosquetón por seno, de forma que pudiese correr por el libremente, un extremo del cabo, pasado por encima del tubo como si de una roldana se tratase, se dirigió al winche de genova de estribor, varias vueltas y firme a su cornamusa.

El otro extremo, igual, al winche de babor, vueltas y chicote en la mano. En la otra la manivela.

Izando ya el motor fuera de su alojamiento.

Luis Martínez bajó a la cabina para controlar el ascenso y yo me dispuse en el winche. Me preocupaba la fricción, tanto en el tubo como al pasar por el mosquetón, pero el tubo tenia buen diámetro y el cabo lo rozaba con un ángulo tan abierto que apenas se apoyaba en él. El pulido mosquetón de acero inoxidable, a pesar de un par de enganchones, también dejo deslizar el cabo con relativa suavidad para la tensión que estaba soportando.

Poco a poco fui halando con el winche, oyendo protestar al cabo tenso como la cuerda de un piano, hasta verlo aparecer, colgado en el aire en mitad del tambucho.

El motor ya suspendido dentro de la cabina.

Cruzamos un grueso tablón y otra pieza de madera  en el interior de la cabina y lo dejamos allí reposar, para desmontar el motor de arranque y algunas piezas más que sobresalían mucho o podían aliviar algo de peso. Y así se quedo hasta el próximo día. El motor ya estaba fuera. Tocaba pensar como bajarlo hasta el suelo, ya que en ese punto lo teníamos a casi tres metros sobre el cemento del varadero.

Tomando más tarde una cerveza aun anduvimos haciendo cábalas sobre cómo hacerlo bajar. Lo de no llamar a una grúa era casi ya una cuestión de amor propio, además de económica, que también.

Cuando regresamos al varadero para acometer el trabajo llevábamos una buena colección de teorías, nos hicimos incluso con un tractel con la idea de suspenderlo de un andamio y dejar bajar el motor desde allí, pero al final el cómo se hizo no tenía nada que ver con ninguna.

La "escalera" organizada con el andamio, el banco de trabajo y el palet con el motor encima.

Encontramos un andamio en el varadero, que debía tener tres cuerpos, pero alguien se debió de encaprichar de la mitad de uno de ellos así que solo podíamos armar dos alturas. Aquel robo inútil eliminó la posibilidad de utilizar el tractel; aun así llevamos el andamio hasta colocarlo al costado del barco y lo aseguramos con cabos, ya que entre que llevaba ruedas y las piezas que le faltaban se movía y temblaba tanto que no invitaba precisamente a pasear por él cargados con el motor. Al pie del andamio instalamos el banco de trabajo.

La plataforma superior quedó justo a la altura de la regala. Entretanto habían llegado Pedro y Leo, dos amigos que acababan de traer otro Puma 26. Con semejante asistencia ya nos animamos a bajar el motor tal cual, a brazo. Colocamos primero tablones cruzados sobre los asientos de la bañera para apoyarlo cuando lo sacásemos. Después, y utilizando el mismo tubo de hierro que había hecho de polipasto lo colgamos de él con los cabos, nos colocamos los dos Luises uno a cada lado del tambucho, sobre la cabina, y levantamos uno de cada extremo el tubo con el motor colgando, al modo chino.

El viejo Farymann A30M al sol despues de muchos años. Motor fuera.

De esta guisa, con el extremo del tubo sobre el hombro, descendimos muy lentamente del techo de la cabina hasta la bañera y dejamos descansar el motor sobre los tablones. Para mi fueron unos segundos muy tensos, ya que creo estaba muy cerca del límite de mis fuerzas, y si pisaba mal, o resbalaba sobre aquella superficie curva, si dejaba caer el motor creo que hubiese atravesado el casco de parte a parte. No lo sé, pero en cualquier caso el estropicio hubiese sido de nota.

Una vez en la bañera, ya  con más brazos, subirlo hasta la regala, pasarlo al andamio, del andamio al banco de madera y de allí al suelo, sobre un palet, fue un paseo.

Luis Miranda.

Sant Carles de la Rapita a 25 de Abril de 2010.

¿QUE DEMONIOS TIENE QUE VER LA VELA CON LA CULTURA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , on 24/01/2010 by retovueltaalmundo

Este Jueves, estando en Fitur, alguien me hizo esta pregunta. En honor a la verdad he decir que en lugar del un tanto eufemistico “demonios” utilizo otro sustantivo que todo el mundo puede imaginar y cuya grafia solo permite el castellano.

Una vez realizado este esfuerzo de la imaginacion se podra cualquiera hacer cargo del tono y del ambiente que rodeo a la pregunta.

No le conteste, no habria tiempo suficiente. Me limite a remitirle a una de las paginas de este blog donde yo creo que reflejo, en parte, mis consideraciones al respecto.

Hoy es Sabado, bueno, ya Domingo porque son la cinco de la mañana, estoy bastante cansado y mañana me vienen a recoger a las nueve. No tengo muchas ganas de escribir pero no quiero dejar pasar este tema, la inquietud que me produjo esta pregunta y que me persigue desde el Jueves. 

Escribire acerca de esto  otro dia, pero de momento quiero dejar ahora, en esta entrada, un extracto de la pagina a la que antes aludia y que contiene parte de lo que yo pienso y bastante de lo que siento.

“¿Cómo no ven las instituciones en la náutica, la navegación y la vela  un bien no solo deportivo, no solo industrial y capaz de generar empleo, sino también cultural. Y precisamente aquí. ¿Ha tenido acaso este país y sus navegantes poco que ver durante su historia, con la mar?

 La vela no es solo competición y deporte, deporte además al alcance del más amplio abanico de edades. La navegación a vela requiere además conocimiento, y no me refiero, aunque también, a sensatez. La navegación requiere, y aun mejor, estimula muy eficazmente,  la adquisición de conocimiento en disciplinas muy diversas, tanto técnicas como humanísticas. Y que mejor que esta multidisciplinariedad  casi renacentista en esta época de tontos especializados.

Desde que el navegante comienza ha de conocer como mínimo el medio físico en el que se mueve, la mar y la atmosfera, y profundizara en la meteorología y en la oceanografía casi sin querer. Comenzara por conocer los principios físicos por los que su barco flota y podrá seguir con la hidrostática y la hidrodinámica. Empezara a conocer nuevos y diversos materiales de los que su barco esta hecho, y conocerá sus propiedades  para entender su cuidado y sus límites. Se preguntara en un principio el porqué de que su velero avance contra el viento y aprenderá los principios que rigen su funcionamiento y el de las velas, el de las fuerzas que intervienen entre estas y el casco, de su arquitectura y sus formas. Como seguramente querrá ir más rápido, o mas cómodo y adrizado indagara en la mecánica de fluidos y entenderá su comportamiento y el trimado.

Querrá ir algún día más lejos y conocerá la geografía de otros lugares, sus vientos, sus corrientes, sus gentes, cada accidente geográfico, cada valle, cada montaña le afecta y le interesa. Necesitara perder de vista la costa y aprender los principios de la navegación, a manejar las cartas, a trazar en ellas fragmentos de un futuro que solo él conoce. A su pesar tal vez,  aprenderá calculo y a dominar el cielo. A manejar un sextante y sentir el placer de conocer su situación, de controlar su rumbo y su destino sin necesidad de nadie ni de nada.

Tendrá que aprender a curarse las heridas, a cuidar su cuerpo y a alimentarse. Acabara dominando un lenguaje nuevo. Querrá saber que paso a otros como él y caerá en el vicio de la lectura, en la curiosidad por la historia, y acabara entendiendo así mejor el presente.  Aprenderá a ser más tolerante, a saber  que es estar solo, a recibir ayuda  y a entregarla.

             Y acabara conociendo cada pieza, cada palmo de su barco y así terminara por amarlo, y entenderá porque los barcos tienen nombre, porque la fuerza de la mar no tiene limite como tampoco tiene limite lo que puede aprender de ella.

Y esto es así  porque no queda otra, porque a veces el marino estará solo y será el, su barco y la mar, a la que no se puede engañar ni con títulos ni con dinero. O sabe y aprende o puede perecer.”

Otro dia, ya con fotos, espero, hablaremos de Fitur.

Luis Miranda

La “REAL LIGA NAVAL ESPAÑOLA” con el “Pilar Ortiz”

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 13/01/2010 by retovueltaalmundo

Para el dia 9 de Febrero, Martes, a las 8 de la tarde, he sido invitado por la delegacion en Zaragoza de la Real Liga Naval Española, para dar a conocer mi proyecto en el salon de actos donde se reunen cada mes, en la c/Santander nº 36 2ª planta, en Zaragoza. Los Zaragozanos, o los que esten por aqui en esas fechas, estan invitados a asistir y a acribillarme impunemente con todas las preguntas que quieran acerca de este proyecto.

Que nadie se asuste, ya se que el nombre suena contundente “Real Liga Naval Española” y tal vez hoy un tanto “antiguo”, pero tanto el nombre como este adjetivo estan bien justificados y ademas, en la mas positiva de las acepciones.

Por una parte se trata de una institucion con muchos años e historia y por la otra, como tal “Liga”, reune a los navegantes de las cuatro Marinas: la de Pesca, la Armada, la Marina Mercante y la Deportiva o de recreo.

Y existe una delegacion en Zaragoza, que despues de un parentesis de algunos años, inicio una nueva andadura hara poco mas de año y medio y que de hecho, hasta este lunes pasado yo no conocia. Reconozco que tuve en un principio mis prevenciones, pues imaginaba un circulo elistista, plagado de complejos protocolos y fastos, regido tal vez por estrictas y un tanto arcanas normativas.

Ahora que los conozco mejor, y sobre todo, que los conozco personalmente, he de reconocer, sorprendido, que son todo lo contrario. Se trata de un  grupo de personas de lo mas variopinto, donde se puede encontrar, codo con codo, desde a un comandante de la Armada, a un pescador, desde un capitan de la Marina Mercante al vecino que navega con un sencillo “titulin”.

Hay mujeres, jovenes, mucha gente mayor, Capitanes jubilados, es verdad , pero tambien una impagable fuente de experiencias para los mas jovenes. No hay exigencia de titulaciones ni de pertenencia a un determinado estamento social o Academico, ni necesidad de ser armador de un barco o pertenecer a tal o cual club.

Solo existe una unica exigencia, un nexo que los une e iguala a todos;   es el amor por la mar y todo lo relacionado con la navegacion.

Desde antiguo se ha dicho que la mar, ante sus exigencias y peligros, ha igualado a los hombres, ha extraido de cada uno su verdadero caracter.

Ellos estan creando esa mar que aqui no tienen cerca y probablemente añoran, aqui tierra adentro, en Zaragoza.

Se han interesado por mi proyecto, lo conocen y apoyan sus objetivos, me han invitado a formar parte de esta Liga y he aceptado.

Desde aqui quiero agradecer este apoyo y su calurosa acogida.

Luis Miranda

DIARIO DE A BORDO

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 19/12/2009 by retovueltaalmundo

DIARIO DE A BORDO