RAZONAR DE LAS ARAÑAS.

Tengo una araña  en el cuarto de baño de mi barco. Llamar cuarto de baño a aquello podría resultar pretencioso a cualquiera que lo visitase, pero no lo hago por envanecerme, es una deferencia hacia la araña. La araña esta posada o a ratos pende de un hilo del grueso tubo blanco que asciende desde el depósito de aguas negras hasta el boquerel  de succión en cubierta. No parece muy ocupada y las más de las veces la descubro con sus patas recogidas bajo la esfera marrón de su cuerpo de araña color chocolate. Realmente no se que pretende colgada de allí, días y días, porque insectos o posibles presas no veo yo que circulen por mi cuarto de baño en estas fechas; y tampoco creo que se complazca en contemplar mis micciones.

Mi primer instinto al descubrirla fue naturalmente  el de aplastarla, el de arrancarla de allí de un manotazo o protegido de la repugnancia del contacto por un trozo de papel, capturarla arrojándola inmediatamente después por la borda.  Pero una reflexión me contuvo; ¿Para qué? ¿Era razonable temer algún tipo de agresión o de ataque por su parte?

Lo cierto es que no conocía su filiación como araña, aunque bien podría indagarla si me permitiera observarla con una lupa para anotar sus características e iniciar después un cotejo en algún catálogo de arañas.  El problema  es  que la bestia persiste en su actitud de replegamiento, sentada sobre sus cuatro pares de patas en la posición del loto, silente y meditabunda en su indiferente desafío a la gravedad.  Debería entonces provocarla con alguna molestia para que en su reacción se me mostrase completa;  incitarla tal vez a caminar o a lanzarse al vacio sujeta por la seda al tubo que la aloja.

Imagino que es absurdo increparle; aunque reconozco que en alguna ocasión, al agacharme para manipular el grifo de fondo o mientras accionaba el vástago de la bomba, le he dirigido la palabra sin resultado.  Pero no me ha sorprendido; no parece razonable pretender que semejante animal se muestre muy locuaz.

Albergo además la sospecha de que las arañas, en general, sean sordas; pero en el caso de la araña de mi cuarto de baño es tal la inmovilidad que la domina, tan pertinaz su apatía que empiezo a contemplar la posibilidad de que este tullida, tal vez enferma, y de no tratarse de una diminuta araña, o como argumento aún mas excluyente,  de no estar refiriéndonos a un ser vivo que ha fijado su domicilio voluntariamente en el cuarto de baño de mi barco, diríase que percibe alguna subvención o le han confiado la elaboración de algún informe.

No sé qué hacer. No sé qué es lo correcto. No me importuna como lo hacen las moscas o los feroces e insidiosos mosquitos. Aun en mi absoluta ignorancia me doy perfecta cuenta de que no es una migala sudamericana de patas y abdomen pilosos lo que se aferra a la existencia en el cuarto de baño de mi barco. Esta araña, a lo que he podido ver, se presenta perfectamente depilada y no hay nada amenazador en su aspecto;   acaso si en su terrible silencio, en su inquietante inmovilidad.

¿De qué remota noche de los tiempos proviene este terror atávico, ancestral, por estos bichos?

¿A qué jugaban las arañas con nuestros antepasados?

¿Quién cazaba a quién? Entonces.

Tal vez ese pánico inevitable a las arañas que viaja en las generaciones, grabado como el reflejo involuntario de cubrirnos el rostro ante la inminencia del golpe, como la huida ante la amenaza, no sea sino la consecuencia, la síntesis soportable de un recuerdo insoportable.

Tal vez las arañas;  más antiguas, más simples, más pragmáticas, aún lo recuerden.

Acaso lo que le suceda a la araña que habita agazapada en el tubo de plástico blanco que atraviesa el cuarto de baño de mi barco es que está aterrorizada.

Que su pánico nazca del hecho incomprensible de que aun observándola cada día no la haya aplastado.

Yo, el humano; peludo, despeinado, hirsuto pero ahora gigantesco;  tal vez en la penumbra del cuarto de baño sin ventanas, en esta otra cueva de otro tiempo…

Mi araña este, simplemente,  muerta de miedo.

Luis Miranda, a 13 de Febrero de 2011, desde el Vito

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16 comentarios to “RAZONAR DE LAS ARAÑAS.”

  1. Jaime Says:

    Luis, realmente no has equivocado tu vocación?, o siempre has sido contador de historias.
    Como relato corto me parece impecable y por si solo justificaría una novela.
    Gracias

    • Muchas gracias Jaime.
      La verdad es que me abruma tu comentario, pero para que vamos a andarnos con tonterías; a quien no le gusta que le escriban cosas así.
      En respuesta a tu pregunta tengo que decirte que escribía algo en la época de instituto, como le pasa a mucha gente, pero después y durante 22 años me limite a redactar presupuestos. He vuelto a escribir de forma circunstancial, a raíz del proyecto que me llevo a crear este blog.
      Respecto a lo de equivocar la vocación me queda la duda de si te refieres a la de navegante o a la de mi anterior profesión, aunque para no fallar en la respuesta lo mas acertado sería decirte directamente que si, teniendo en cuenta el hecho de que me suelo equivocar en todo lo que hago.
      Gracias otra vez y recibe un saludo.
      Luis Miranda.

  2. Salvador ribes Says:

    Leído.

  3. Pedro "Thomas Keefer" Says:

    deja ya de releer a Kafka, maestro y sacúdete las telarañas de una puta vez

  4. Eva (Bohemia) Says:

    Muy bello tu relato.
    Todos nos sentimos alguna vez como esa araña que describes perfectamente: pendiente de un hilo, esperando que ocurra algo, que el destino o algo dé el siguiente paso, con miedos, sin saber muy bien si todavía estamos vivos o somos muertos en vida.
    Relatos como ese son dignos de premios literarios.

    Abrazo.

    • Muchas gracias Eva, me alegra sinceramente que te gustase aunque creo que fue un error por mi parte publicarlo aquí.
      Un abrazo.
      Luis Miranda.

      • Eva-K Bohemia Says:

        Perdona Luis, pero has de intentar quedarte con lo bueno.
        Tu relato demuestra que tienes grandes dotes de escritor, y además un editor ya se ha fijado en ti.
        Sinceramente, me entristece que tengas más en cuenta los comentarios negativos que los positivos.
        Todos los artistas , escritores, músicos, etc… pasan alguna vez por criticas negativas, y no por ello dejan de crear o piensan que hacen mal en expresarse.
        Yo creo que no tienes que pedir perdón a nadie por escribir lo que quieras, o por ser como eres… faltaría más!!!!

      • No, si al final me lo voy a creer. Mira Eva, eres un verdadero encanto; alimentas mi ego de una forma diría que peligrosa si no fuera porque yo conozco bien la realidad y la realidad es que Razonar de las arañas tiene poco más de 600 palabras y ahora que llevo juntadas más de 32.000 en ese libro que trato de escribir, cuando me releo no me quedan precisamente las sensaciones que tengo después de leer a Jack London o a Joseph Conrad, me queda a veces la sensación de que mejor sería pegarle fuego a todo, y de que estoy muy perdido otras. Pero yo persevero; evidentemente he de creer que algo de lo que me dices tengo, pero cada vez soy mas consciente de lo mucho que me falta.
        En cualquier caso tienes razón, pero comprende que hay días en que mis circunstancias me lo pintan todo muy negro y estoy que “araño”, si se me permite la broma.

        Un abrazo, y no tengas inconveniente en seguir alegrándome el día de vez en cuando.

        Luis Miranda.

  5. Sabes marinero,

    Quizás esa araña significa más de lo que parece a simple vista…

    Un saludo desde mi Cabo Leeuwin,

    Anne

  6. Richi Says:

    definitivamente se te ha ido la pinza. Toda esta reflexión no es mas que un síntoma o dos
    Que necesitas ayuda médica o necesitas motivación para hacer lo que tienes que hacer
    Saludos de un amigo

    • Ricardo, me matas.
      Sería mejor decir que nunca he tenido “la pinza” bien sujeta, porque no es la primera vez que me dices esto; de hecho te lo he escuchado muchas veces, cada vez que veías alguno de los muebles o de las casas que diseñaba.
      Pero mi cabeza esta bien, de verdad, lee la siguiente entrada y lo entenderás.
      Un abrazo y llámame cuando puedas.
      Luis Miranda.

  7. Jossmann Says:

    Llevo leyendo tu blog desde hace tiempo, nunca me había atrevido a escribir. Hasta ahora.
    He de decirte que tu historia de la araña es sencillamente, una de las cosas más brillantes que he leído en mucho tiempo. Como relato corto es excelente. Ya se que los elogios no resuelven los problemas, ni dan de comer; pero me parece justo que te lo diga.

    Un saludo desde Canarias.

    • Muchas gracias Jossmann,
      Como ya sabrás si has leído la última entrada, además de intentar subsistir, ando metido en el berenjenal de intentar escribir ese librito, y comentarios como el tuyo alimentan mucho el ánimo; que en última instancia es lo que le acaba por sacar a uno del lío.
      Gracias otra vez y mis saludos a todos los Canarios desde aquí.

      Luis Miranda.

  8. Que belleza de contenido tiene tu entrada…
    Que facilidad tienes para convertir un simple hecho cotidiano en un cautivador relato…
    Admiro tu capacidad de escritura y por sobre todo la valentía para ingresar esas pausas maravillosas al tema principal del blog, cosa que pocos escritores (…en mi caso hacedor de blog…escritor me suena muy pretencioso…) de blogs hacemos ya que nos centramos en el hilo de la temática, dándonos miedo soltarnos un poco más en la escritura…
    Por eso te pido por favor… suéltate más…deja fluir tu instinto narrador!!!
    Muchas gracias!!!!

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