¡ MOTOR FUERA !

Casi al tiempo que se intentaba desmontar el timón se inició el desmontaje del motor, la línea de eje y los elementos auxiliares. Casi por necesidad, ya que para poder introducirme y trabajar en aquella pequeña cavidad, toda la intrincada selva de tubos, cables y sirgas, continuamente se interponía  a mis movimientos y me zahería en piernas, rodillas y manos.

Vista de popa del compartimento del motor, desde el acceso a traves del pañol de babor en la bañera. Abajo, en primer plano, la corredera(cilindro negro del que sale un cable), a ambos lados del eje los frifos de fondo de los imbornales de bañera, en el eje; manguito de la bocina, prensaestopas, acoplamiento elastico e inversora. Los cables rojos son del morse.

Se comenzó pues por retirar todas estas instalaciones auxiliares del motor que atraviesan el hueco bajo la bañera desde la popa hasta la bancada.

En primer lugar el grueso tubo del escape y salida de agua del motor, desde su grifo de fondo situado plano en el casco unos centímetros a estribor de la limera, desde donde arranca vertical para formar sifón  por encima de la flotación y volver a bajar dirigiéndose ya hacia proa, hasta la caja de expansión, aquí  de acero inoxidable y atornillada al mamparo longitudinal de estribor, a la altura de la inversora.

Vista imposible para una persona hecha colocando la camara pegada al espejo de popa desde el interior y enfocando hacia arriba. De izquuierda a derecha; el espejo de popa, abajo el tacometro, la mecha(eje) del timon y arriba a la derecha el tubo de salida de escape/agua del motor.

A continuación y por orden de incordio, desmonté el “Morse”, que es el sistema de mando del motor desde la popa de la bañera. En el exterior están las dos palancas de mando, de ejes concéntricos; una es el acelerador, la otra, situada delante y ligeramente curvada, el mando de la inversora. *(En un barco, generalmente, no existe una caja de cambios como en un coche, con distintas relaciones de desmultiplicación. Aquí la desmultiplicación suele ser fija y la determinan los piñones de la inversora, comúnmente 2:1; tampoco existe un embrague, ya que la transmisión de potencia se aplica sobre un medio suficientemente elástico, como es una hélice en el agua. La inversora tiene, pues, dos posiciones: Avante y atrás, además claro, de Neutro, o punto muerto, con la palanca al centro y es donde gira el motor sin estar conectado al árbol, al eje de la hélice. No obstante, entre este eje y la salida de la inversora intermedia una pieza, el acoplamiento elástico, que consiste en un bloque de goma cuya función es absorber el par entregado inicialmente por el motor de forma que no se transmita al eje de forma instantánea y brusca, e igualmente, las inercias del conjunto de la línea de ejes, al motor, al cambiar atrás-avante o viceversa.)

Las dos palancas del Morse; la larga el acelerador, la otra, el mando de la inversora.(Avante-Atras)

Estas palancas transmiten sus cambios de posición al motor y a la inversora respectivamente a través de unas sirgas de acero que discurren dentro de unas fundas bloqueadas. (Son exactamente igual que las de los frenos de una bicicleta, solo que mas robustas)Y son, en este caso, los dos gruesos cables rojos que se ven en la fotografía. Es el sistema que veréis en la mayoría de las embarcaciones con motor fueraborda, actualmente simplificado a una sola palanca con un desbloqueo bajo la maneta y que hace las funciones de las dos.

El acceso a la caja del motor en el Puma 26 es posible en dos puntos. Desde el interior de la cabina, al pie del tambucho, se retira la tapa horizontal que sirve de primer peldaño al descender y dos paneles verticales que la cierran por delante y de los que el inferior hace de soporte al segundo peldaño antes del plan. Así queda a la vista la parte delantera y superior del motor, con los puntos de servicio más frecuentes: varilla de nivel de aceite, alternador, correas, bomba de agua, filtros, etc. El otro punto, situado al fondo del pañol de babor en la bañera, y después de retirar una tapa de registro en el mamparo longitudinal de babor, da acceso a su parte posterior; la inversora, el acoplamiento elástico, el plato del eje, el eje, el prensaestopas* y el manguito cubriendo la bocina*, además de los grifos de fondo y toda la parafernalia de artilugios antes descrita. Este segundo acceso tiene, en mi opinión, muchos problemas. El mayor, de seguridad. La tapa de registro, un simple panel que separa la cavidad del pañol de la caja del motor, y en este caso, del interior del barco, no es ni mucho menos estanca, y, la posibilidad de que una ola rompa y nos coja con el pañol abierto, además del enorme volumen que este tiene, permitiría la entrada al interior de una gran cantidad de agua.

Los pañoles de bañera deberían, creo, estar completamente aislados del interior, y esta es una de las modificaciones a realizar. El otro gran problema es que para retirar la tapa hay que vaciar el pañol, que es enorme, y una vez vaciado, el trabajo a través de la estrecha abertura es labor propia de contorsionista.

Si todo esto ha de realizarse en navegación y mal tiempo, con la premura que el acceso a esas zonas suele acompañar; vías de agua por prensaestopas, grifo de fondo, y desgracias afines, además de la condición de contorsionista al navegante convendrían también manifiestas inclinaciones al masoquismo.

Es uno de los inconvenientes de un barco pequeño, no se puede uno pasear por la sala de maquinas, pero que pienso que un cuidadoso rediseño puede paliar.

Acceso al motor desde la cabina.

Desmontando el alternador.

Luis Martínez comenzó a trabajar a proa del motor, desde el interior de la cabina, yo lo hice desde dentro del pañol, por razones evidentes. En la parte delantera, como ya todo el mobiliario del interior del barco estaba desmontado, se pudo comenzar a trabajar directamente en el motor. Había que retirar el alternador, desconectar manguitos y cables, las poleas movidas por el cigüeñal, la bomba del agua, etc. y todo aquello que pudiese restar volumen y peso al conjunto. Etiquetó cada uno de los cables anotando su destino y fue depositando el piecerio y la tornillería en cajas y en una de estas cestas para fruta de plástico bastante fuerte. También es útil y yo lo tengo por costumbre, fotografiar con frecuencia todo proceso de desmontaje, así como la situación de conexiones, tubos y manguitos, porque en el futuro pueden sacarnos estas fotos de más de un apuro o duda.

Desmontando el acoplamiento elastico para separar el eje de la inversora.

Yo desde atrás solté las tuercas que unían la inversora a los polines, las bridas del manguito de la bocina y separé el plato de salida de la inversora del plato del acoplamiento elástico. Después, una vez extraídos los cuatro tornillos que sujetan los silent-blocks del bloque a la bancada, el motor ya estaba libre.

Desmontando los tornillos de los polines.A la derecha, parte de la caja de expansion donde penetra(cortado ya el manguito en la foto) el escape y el agua de refrigeracion a la salida.

 Los polines de esta bancada son dos sólidos bloques de madera enfibrada al casco y los cuatro tornillos de los silent-blocks resultaron ser unos tremendos tirafondos de hierro de cabeza cuadrada, bastante oxidados aunque solo superficialmente, y con un aspecto tan renegrido y siniestro que parecía acabásemos de encontrar los tantas veces mentados clavos de Cristo. Y es que hubo que darse un tanto a la blasfemia, porque entre el oxido, lo intrincado del acceso y las cabezas cuadradas que no terminaban de encajar bien en ninguna llave de tubo, mas de una imprecación se escapó al resbalar una llave y salir la mano disparada a buscar las caricias de la chapa afilada más próxima.

Una vez ya el motor libre el problema siguiente seria extraerlo de su alojamiento e izarlo fuera de la cabina. Como era festivo no había personal en el varadero y no podíamos disponer de ninguna grúa, además de que el coste hubiese sido desproporcionado. La pequeña grúa  con la que intentamos levantar sin éxito la orza esperaba abajo, pero alzarla hasta cubierta, la verdad, representaba triplicar el trabajo, porque además de subirla, luego, junto al motor, había que bajarla.

La opción de esperar al lunes y venir con un pequeño camión con una pluma hubiera sido lo más lógico, pero la certeza de que ese lunes aún no habría dinero para el camión aplastó rápidamente tanta lógica. Además, el trabajo de soltar el motor había resultado tan liviano en comparación a la epopeya del timón que parecía nos faltase algo.

El tubo de hierro dispuesto como polipasto de fortuna sobre el tambucho.

Con el barco arbolado, y en función del peso, se hubiera podido montar un aparejo en la botavara e izar el motor, pero no era el caso. Había que tomar el asunto como un ejercicio de autosuficiencia, que es al fin y al cabo lo que continuamente se ve uno obligado a ejercitar en la mar. Teníamos cabos, winches, un mosquetón..había que montar alguna especie de polipasto.

De repente me acorde del solido tubo de hierro que utilizamos para apalancar la orza y lo vi allá abajo, en el suelo. Bajé a por él y lo hicimos firme sobre las guías de la tapa del tambucho, lo mas a popa posible, bloqueado contra las dos cornamusas y hecho firme a estas y a los dos winches del techo de la cabina con una escota de genova para que no pudiese rodar. Ya teníamos un punto de tiro para dirigir la fuerza.

Con un cabo del fondeo izaríamos el motor. Colocamos un mosquetón en la pletina que tiene el motor para colgarlo y pasamos el cabo por el mosquetón por seno, de forma que pudiese correr por el libremente, un extremo del cabo, pasado por encima del tubo como si de una roldana se tratase, se dirigió al winche de genova de estribor, varias vueltas y firme a su cornamusa.

El otro extremo, igual, al winche de babor, vueltas y chicote en la mano. En la otra la manivela.

Izando ya el motor fuera de su alojamiento.

Luis Martínez bajó a la cabina para controlar el ascenso y yo me dispuse en el winche. Me preocupaba la fricción, tanto en el tubo como al pasar por el mosquetón, pero el tubo tenia buen diámetro y el cabo lo rozaba con un ángulo tan abierto que apenas se apoyaba en él. El pulido mosquetón de acero inoxidable, a pesar de un par de enganchones, también dejo deslizar el cabo con relativa suavidad para la tensión que estaba soportando.

Poco a poco fui halando con el winche, oyendo protestar al cabo tenso como la cuerda de un piano, hasta verlo aparecer, colgado en el aire en mitad del tambucho.

El motor ya suspendido dentro de la cabina.

Cruzamos un grueso tablón y otra pieza de madera  en el interior de la cabina y lo dejamos allí reposar, para desmontar el motor de arranque y algunas piezas más que sobresalían mucho o podían aliviar algo de peso. Y así se quedo hasta el próximo día. El motor ya estaba fuera. Tocaba pensar como bajarlo hasta el suelo, ya que en ese punto lo teníamos a casi tres metros sobre el cemento del varadero.

Tomando más tarde una cerveza aun anduvimos haciendo cábalas sobre cómo hacerlo bajar. Lo de no llamar a una grúa era casi ya una cuestión de amor propio, además de económica, que también.

Cuando regresamos al varadero para acometer el trabajo llevábamos una buena colección de teorías, nos hicimos incluso con un tractel con la idea de suspenderlo de un andamio y dejar bajar el motor desde allí, pero al final el cómo se hizo no tenía nada que ver con ninguna.

La "escalera" organizada con el andamio, el banco de trabajo y el palet con el motor encima.

Encontramos un andamio en el varadero, que debía tener tres cuerpos, pero alguien se debió de encaprichar de la mitad de uno de ellos así que solo podíamos armar dos alturas. Aquel robo inútil eliminó la posibilidad de utilizar el tractel; aun así llevamos el andamio hasta colocarlo al costado del barco y lo aseguramos con cabos, ya que entre que llevaba ruedas y las piezas que le faltaban se movía y temblaba tanto que no invitaba precisamente a pasear por él cargados con el motor. Al pie del andamio instalamos el banco de trabajo.

La plataforma superior quedó justo a la altura de la regala. Entretanto habían llegado Pedro y Leo, dos amigos que acababan de traer otro Puma 26. Con semejante asistencia ya nos animamos a bajar el motor tal cual, a brazo. Colocamos primero tablones cruzados sobre los asientos de la bañera para apoyarlo cuando lo sacásemos. Después, y utilizando el mismo tubo de hierro que había hecho de polipasto lo colgamos de él con los cabos, nos colocamos los dos Luises uno a cada lado del tambucho, sobre la cabina, y levantamos uno de cada extremo el tubo con el motor colgando, al modo chino.

El viejo Farymann A30M al sol despues de muchos años. Motor fuera.

De esta guisa, con el extremo del tubo sobre el hombro, descendimos muy lentamente del techo de la cabina hasta la bañera y dejamos descansar el motor sobre los tablones. Para mi fueron unos segundos muy tensos, ya que creo estaba muy cerca del límite de mis fuerzas, y si pisaba mal, o resbalaba sobre aquella superficie curva, si dejaba caer el motor creo que hubiese atravesado el casco de parte a parte. No lo sé, pero en cualquier caso el estropicio hubiese sido de nota.

Una vez en la bañera, ya  con más brazos, subirlo hasta la regala, pasarlo al andamio, del andamio al banco de madera y de allí al suelo, sobre un palet, fue un paseo.

Luis Miranda.

Sant Carles de la Rapita a 25 de Abril de 2010.

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4 comentarios to “¡ MOTOR FUERA !”

  1. Un placer, volver a leer tu diario.El próximo paso, te deseo que no se haga esperar tanto y que sea con mas medios.

  2. pppitillo Says:

    Hola Luis, yo también desmonté el motor de mi Puma 26 hace un par de meses (aunque aproveché que tenái que mover el velero en los puntales para sacar el motor del velero).
    En cuanto a lo que comentas, el tapar la entrada al motor desde el tambucho tiene el inconveniente de cómo accedes a esta parte si hay algún problema.
    Yo personalmente la dejaré tal cual, aunque para no tener que estar sacando y metiendo todo lo que hay en el tambucho, voy a hacerle un registro con tapa en el suelo de la bañera que me permita acceder al prensa, llaves de paso motor, etc.
    En cuanto a los tornillos roscados de la bancada, también los míos debían ser de la época de Cristo como dices.
    Estoy pensando en hacer una “U” invertida metálica donde irán los tacos motor, y que transversalmente se sujete a la bancada atravesando unos pernos a la misma.
    Saludos.

  3. joer, no tiene precio haber encontrado esta pagina.

    enhorabuena por tu trabajo, todo mi animo para tu proyecto

    y muchisimas garcias por contarnos todo esto

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