MI TIMON DE AQUILES (2ª Parte y Final)

 
Otra imagen agradable para empezar, pescadores tras el varadero. No soy el unico que trabaja en Domingo.

       

Tercer intento.      

Al final me iba  a tocar meterme en aquel claustrofóbico hueco con la radial e intentar al menos retomar una vía civilizada de desmontaje. El proceso ahora consistiría en dar marcha atrás, eliminar del extremo de la varilla el remachado producido por los golpes de la maceta afilando ésta como si de un lapicero se tratase hasta llegar a un hilo de rosca intacto.      

El extremo superior de la varilla, ya saneada.

  

       

Para ello coloque un disco abrasivo tipo “mil hojas” bastante gastado, para ir comiendo el metal poco a poco y evitarme en lo posible proyecciones de material hacia mi cara, que inevitablemente tenía que estar muy cerca. Me enfundé el buzo con la capucha y la máscara de policarbonato. Ahora, del vendaval de chispas no me libré, aunque lo más inquietante fue, en esa postura, lo mal que se controla la radial manejándola casi únicamente con los dedos, por el efecto giroscópico que adquiere la herramienta al ir tan revolucionada.      

  Una vez operativa la rosca había que introducir la tuerca original mas otra gemela a continuación, bloquearlas entre si con dos llaves y comenzar a desenroscar la varilla hasta extraerla al menos los 30 m.m que aproximadamente calcule podía penetrar en el talón del codaste, hasta dejarlo al fin liberado.      

Bloqueando las dos tuercas, la radial, un grifo de fondo a eliminar y la limera un poco a la derecha. Los cables rojos son las sirgas del morse.

  

A pesar de que temía quedarme sin suficiente varilla para las dos tuercas después de sanearla, ésto se realizó sin problemas, y ya con las dos tuercas firmemente bloqueadas era cuestión de intentar hacerla girar. Como en aquella postura y con los brazos encogidos me era imposible hacer fuerza suficiente, deje la llave colocada y saque medio cuerpo fuera, al pañol y hacia atrás, y estirando mi brazo izquierdo tire del extremo de la llave con todas mis fuerzas. La varilla no giraba, ejercía una resistencia elástica que al remitir mis esfuerzos devolvía la llave a su ángulo inicial.      

Tuerca y contratuerca ya bloqueadas, listo para empezar.

  

      

Volví a intentarlo con otro ángulo para la llave y esta vez sí, lleve mis fuerzas al límite, tanto así que no pude evitar acompañar el esfuerzo con un mugido bronco y cavernoso que retumbo dentro del pañol; de repente, la varilla me contesto con un crujido seco, lastimero, que parecía provenir del principio de los tiempos, 35 años atrás cuando la confinaron allí. Simultáneamente la llave describió un giro de 110 grados y mi brazo izquierdo salió disparado hacia atrás.      

La varilla lo suficientemente fuera como para no dudar de que se habia partido. Toda esa longuitud salio desenroscando y con resistencia, lo que hace pensar que no discurre por un orificio o funda, sino que esta embebida en la resina y al curar esta formo su propia rosca.

  

      

Había partido la varilla.      

 Luis Martínez, que estaba abajo, me  confirmó que no la veía girar. Yo seguí dando vueltas a la llave hasta hacerla asomar casi 20 cmts del casco pero la varilla seguía enclavada en el talón. No había duda, en algún punto a lo largo de su recorrido atravesando verticalmente la aleta, estaba partida. Me acorde entonces de todos los golpes que había dado, de los intentos de separar el talón de la fibra moviéndolo en todos los sentidos con la enorme palanca del sargento y me dedique una buena ración de epítetos pocos edificantes. Tenía que aprender de esto.      

Aspecto del extremo inferior de la varilla a la altura del talon de codaste.

  

      

Abajo Luis Martínez se reía. Mientras bajada por la escalera le vi tomar el marro, como él llama a la maceta, y el cortafríos y ya cuando estaba abajo me espeto, con su habitual sorna:     

–          Me parece que ya está bien de tanta tontería.-                                             Yo sabía lo que quería decir, y tenía razón, ya no quedaba otra que cercenar la varilla desde abajo, a ras de codaste.     

El talon de codaste, parte de proa, con el fragmento de varilla que quedo dentro.

      

Me coloque en el lado opuesto sujetando con mi cuerpo la aleta del codaste y la pala para absorber los terribles impactos y él comenzó a golpear apoyando el filo del cortafríos en el pequeño segmento de varilla que quedaba visible entre el talón y el borde de ataque de la aleta. Yo y todo el barco se estremecía a cada golpe. Cinco, seis y de repente note en mi mano el peso de la pieza de bronce.     

El talon, popa, y el casquillo que recoge la mecha del timon.

      

El talón estaba suelto.     

  Me quede mirando el contundente bloque de metal con forma de punta de lanza, dentro, entre las aletas laterales donde atraviesan los tornillos de sujeción, asomaban apenas unos milímetros de la maltrecha varilla, lacerada por el filo del cortafríos, más atrás, el hueco con el casquillo que aloja y donde se apoya la mecha, el eje del timón.     

–          ¡Ves! Ya esta.- Me dijo, y tomando el talón introdujo los dedos y desenroscó el resto de la varilla extrayéndola. Roscaba 30 m.m dentro del bronce. Salió con toda facilidad.     

  Dejamos la pala del timón descansando sobre los bloques de madera y comenzamos a preparar la última fase. Quedaba por liberar la mecha del timón de su cabeza, otra sólida pieza de bronce que la recoge en el otro extremo, arriba en la bañera, y que sirve de tope y unión con la cajera de acero donde se encaja la caña del timón, ya de madera. Esta pieza es una especie de prisma cuadrangular atravesado por un orificio del diámetro de la mecha y donde esta queda encajada y bloqueada por una chaveta, similar a la que bloquea a la hélice en su eje.  Se asegura por medio de un único tornillo de métrica 8 de cabeza plana, de ranura.     

La cabeza, sujeta entre las uñas del extractor, ya sujetas por la brida de alambre.

   Había pues que asegurar la jugada, para no romperla e inutilizar el tornillo. Para ello regamos bien todo el conjunto con una generosa ración de aceite desbloqueante y lo dejamos un buen rato.  Viendo ya  como se las gastaba el Puma, antes de venir al varadero me hice con un extractor de hélices de dos brazos, ya que me imaginaba que el tornillo debía tener una función poco menos que anecdótica, y, que después de quitarlo, aquello no tendría intención de salir de forma razonable. Y esta vez acerté.     

El tornillo salió sin mayores contratiempos pero la cabeza seguía abrazando a la mecha con una convicción inamovible. No iba a haber violencia esta vez, ni golpes, ni salvajes apalancamientos.     

  Tomamos el extractor y lo instalamos apoyando su tornillo contra el centro de la mecha, como si del árbol de una hélice se tratase, y con las dos uñas de sus brazos recogimos la cabeza de bronce. Comenzamos a girar el tornillo del extractor y a traccionar la pieza hacia arriba y la mecha hacia abajo. Con la enorme tensión aplicada yo confiaba en que aquello saltase rápidamente.     

  No fue así. Lo que saltaba eran las uñas del extractor que acababan abriéndose y resbalando hasta saltar, por mucho que las sujetábamos, antes que bajar la mecha un milímetro. Desde luego el barco no iba a perder el timón aunque perdiese el tornillo que se supone mantiene la cabeza firme sobre la mecha. Yo la paciencia si estaba a punto de perderla.     

  Luis Martínez me pidió un rollo de alambre de acero, lo trenzo con tres vueltas y con ello hicimos una brida para evitar que las patas se separasen y las uñas acabaran resbalando y saltando. Funcionó.     

  Al primer intento y tras un leve chasquido, empezamos a ver el tope de la mecha hundirse en el pozo de bronce de la cabeza. Al poco ya tenía esta otra pieza en mis manos. Retire la chaveta de su hendidura en la mecha y bajamos rápidamente abajo a extraer el timón. Ver como deslizaba toda la mecha por la limera hasta salir completamente, puede parecer una tontería, pero en aquel momento fue una sensación indescriptible.     

Luis Martinez, con la pala del timon ya libre.

  

La Limera, el orificio por el que la mecha penetra en el casco.

  

El timón del Puma 26 estaba desmontado, completamente.     

P.D. Queda aun una duda por despejar, y es si esta varilla fue introducida por un orificio practicado a través de la aleta y con el tiempo la fibra la aprisiono  hasta formar una rosca a su alrededor, si disponía de una vaina o funda integrada en la aleta al laminarla y a través de la cual se introdujo, y ahora, simplemente está atascada,  si se dejaba un canal a popa de la aleta, en el canal, a su vez, donde pivota el borde de ataque de la pala y se introducía en el momento del montaje laminándolo después y dándole tensión desde arriba?. Cada respuesta correspondería a una función estructural y de diseño distinta. Y habrá que averiguarlo.     

Cuando ya con el barco en el taller se limpie el casco en profundidad, se le realizara la oportuna “autopsia” a esa aleta de codaste. En cualquier caso es una de las piezas que ya tenía previsto reforzar y trabajar en profundidad.     

AGRADECIMIENTOS:     

–          A  Pedro A., en los dos primeros intentos, y en todo este proyecto. Una de las personas que mas me esta apoyando y de quien no volveré a sospechar que me haga agujeros en el barco.     

–          A Luis Martinez, una gran persona en todos los aspectos.     

–          A Joan, de Talleres Borras, que me prestó el extractor de hélices, y ya van dos veces.     

Sant Carles de la Rápita, Lunes 12 de Abril de 2010.     

Luis Miranda.

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8 comentarios to “MI TIMON DE AQUILES (2ª Parte y Final)”

  1. Fausto Says:

    Luís,

    La lectura de tus post, transmite lo agotador de la tarea en la que estás inmerso. Gracias por la pormenorizada descripción que, quizá en mañana, nos sirva a otros para futuros trabajos.

    • Gracias a ti, Oscar, por tu comentario.
      Haciendo estos trabajos es mucho lo que se aprende, y si dejandolo por escrito y documentado puede ahorrar esfuerzos a otros, ya me compensa con creces.
      Un saludo.
      Luis Miranda.

  2. pppitillo Says:

    Luis, comentas en una de las fotos que vas a eliminar un grifo de fondo.
    No estoy seguro, pero al estar al lado de la limera pienso que puede ser el de salida de escape/agua del motor.
    Entiendo que lo quitas porque tu motor eléctrico no necesita esta salida de escape/agua de refrigeración.
    Pero si finalmente dejas el motor de combustión normal y aunque suene raro un grifo de fondo en una salida de escape, yo lo mantendría en especial para navergar a vela constantemente en aguas bravas como será tu caso (lo cierras y evitas reflujos en estas condiciones al motor). Eso sí, hay que acordarse de abrirlo al poner motor de nuevo tras muuuuchos días.
    Saludos y gracias de nuevo por el reportaje.
    Personalmente en mi Puma intentaré soltar la varilla, pero si veo que está dura y no gira abajo en el codaste lo dejaré tal cual antes que se me rompa.

    • Hola PPPitillo.
      No te quepa duda, es el de salida de escape/agua del motor. Aunque lo de eliminarlo yo lo decia mas bien por el lamentable estado que presenta. En mi caso yo lo eliminare completamente, como eliminare todos los que pueda, ya que no es necesario con el motor electrico.
      En cualquier caso es un grifo que no se toca nunca y siempre permanece abierto, en parte porque no es necesario cerralo si esta en perfecto estado y bien mantenido y en parte porque estando donde esta, y mas con mala mar, no se quien se va a meter alli a cerrarlo.
      Digo que no es necesario porque es casi imposible que le llegue un reflujo de mar al motor en el caso de este barco por tres razones; Una que la salida esta horizontal, otra, que el sifon que forma el conducto llega mucho mas arriba de la flotacion, y la tercera que antes de llegar al motor tiene la caja del expansor, cuya disposicion interna hace muy dificil el paso del agua en el sentido inverso.
      Yo he estado casi nueve horas recibiendo mar de popa y por la aleta de estribor, mas que bravas, y no he tenido ese problema. Con un escape vertical en el espejo y otra instalacion ya seria otra cosa.
      Ya se que es pedir mucho, pero si puedes esperar un poco averiguare mas cosas de esa varilla.
      Un saludo.
      Luis Miranda.

  3. Estimado Luis:

    Estoy gratamente sorprendido con tu proyecto, máxime cuando realizo gestiones para adquirir un Puma 26… Yo no entiendo de patrocinio pero sí de colaborar. Tengo la experiecia de navegar por los “rugientes”, llegar hasta la Antartida y pasarlo unas veces mejor y otras peor. Comprobé que en esas cicunstancias y en aquellos mares, toda seguridad es poca. La electrónica de navegación que necesites, sistemas de comunicación, seguridad, etc, me lo haces saber. Dentro de nuestras posibilidades te cederemos todo el equipamiento que podamos, Antenas, VHF, etc… y el que no podamos, cuando menos, lo conseguiras por la mitad de la mitad. Hazme un listado de lo que necesites y te diré todo lo que te puedo hacer llegar como aportación a tu maravilloso proyecto. No necesitamos publicidad, nos basta con la satisfacción de ver realidad tu proyecto.

    Un saludo!

    Pedro Rodríguez
    Tenerife – Canarias

    • Hola Pedro.
      No se muy bien que decir. Con lo que me esta costando encontrar patrocinadores y el invierno que he pasado, llevando esto adelante solo con mis medios, una propuesta como la tuya me ha dejado, ademas de tremendamente agradecido, como minimo estupefacto.
      Estoy llevando unos dias de mucho trabajo y sin tiempo para atender el blog, pero rapidamente me pondre en contacto con vosotros. Disculpa la demora en responder.
      Un abrazo.
      Luis Miranda.

  4. Río Cinca Says:

    Bonito gesto Pedro, y no se porqué no has de hacer publicidad, quizás así se anime más gente a colaborar con Luis.
    Un saludo

  5. pppitillo Says:

    Hola Luis, me figuro que seguirás muy liado con tener todo a punto, pero me permito preguntarte, al ver que ya tienes el casco en el astillero; si has conseguido averiguar el tema de la varilla (¿lleva funda?, ¿se montó directamente en la fibra y luego esta fraguó?).
    Y la pregunta del millón, dada tu experiencia con el timón, ¿cómo me aconsejas desmontarlo (si me lo aconsejas)?.
    Gracias por todo.

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