NUESTROS ANGELES CAIDOS

Domingo 24 de Enero.

Finalmente he tenido que publicar esta entrada.

Hoy todos los Marinos, todos los navegantes sin excepción, estamos de luto.

El pasado Jueves 22, sobre las 20:30, un helicóptero Helimer 207 perteneciente a SALVAMENTO MARITIMO, cayó frente a la costa de Almería, a unas cinco millas, cuando regresaba de unas prácticas rutinarias. Es, creo, el accidente más grave sufrido por SALVAMENTO MARITIMO.

La tripulación estaba formada por cuatro personas: el Comandante, el Copiloto, el Rescatador y el Gruista, que es quien va más cerca de la puerta. Se rescato pronto a este último, con hipotermia y algún traumatismo en la cabeza y se inicio de inmediato un dispositivo de búsqueda de los otros tres y del helicóptero.

El Sábado, ayer, el buque CLARA CAMPOAMOR localizo los restos del Helimer a unos  85 metros de profundidad. Aunque todos ya lo sabíamos uno no quiere pensar. Hoy el robot submarino ha encontrado a los tres en el interior de la aeronave y se ha confirmado la peor noticia.

Estos son “nuestros Ángeles caídos”.

A cualquiera que se haga a la mar no necesito explicarle porque los llamo así. A todos los demás, que menos que estas pocas líneas que les ayuden a entender quiénes son estos hombres y mujeres para los que jugarse la vida por los demás, sencillamente, entra en el sueldo. En el sueldo y en la vocación.

Son estos tíos vestidos de color naranja que veo en la SALVAMAR, su barco, cada vez que salgo del puerto y a los que saludo al pasar.

Son los que nos hacen navegar un poco más tranquilos y acompañados, aunque salgamos en solitario.

Son los que están ahí preparados las veinticuatro horas.

Los que vendrán en tu ayuda haga el tiempo que haga y este la mar como este sin importar quien seas ni que barco lleves.

Los que vendrán a sufrir muchas veces las consecuencias de nuestros errores y nuestras imprevisiones.

En fin, los que vendrán a salvarte el culo cuando ya estés desesperado y no sepas que hacer, salvo coger la radio y llamar, porque siempre están ahí.

Aquellos que no navegáis los veis a veces en los telediarios, jugándose la vida para salvar la de otros que en su país ya la daban por perdida y creen venir a un “paraíso”. Ciertamente, cuando naufragan, si tienen suerte, son Ángeles lo primero que ven.

Para los que salimos a la mar, cuando vienen mal dadas, saber que están allí arriba, ver aparecer esa bendita mancha naranja entre la espuma, oír su voz a otro lado de la radio, es algo que no se puede explicar.

Como no se puede explicar hoy nuestro dolor.

 Aunque si tal vez porque son tres Ángeles los que hoy han caído.

Desde aquí mi más sentido pésame a sus familias, a sus amigos, a sus compañeros.

Mi admiración por estas personas, por esta clase de gente.

Luis Miranda.

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3 comentarios to “NUESTROS ANGELES CAIDOS”

  1. Descansen en paz.

  2. Pedro Navegante Says:

    Cuando las condiciones de la mar te superan, te sientes al borde del agotamiento o estás desbordado por los problemas, sabes que estos grandes profesionales están ahí. Y ya solo esa seguridad en que queda un último recurso te ayuda a superar la situación por tus propios medios.

    He tenido la suerte de participar en sus ejercicios y prácticas. Recuerdo la última ocasión, en noche cerrada. Mi velero, conforme al supuesto del ejercicio, se mantenía a la deriva con un herido grave a bordo. Algo tardó, pero llegó ruidoso el helicóptero.

    Tras una breve observación, bajó el rescatador suspendido del cable y se apróximo nadando con ritmo seguro. Subió a bordo. Era joven, muy joven. Yo sabía que no llevaba mucho tiempo en el servicio, pero actuaba con aplomo. Recuerdo sus instrucciones para la maniobra de evacuación, vi que adaptaba el protocolo a las condiciones reales del caso. Se percibia su buena coordinación con la tripulación del helicóptero (la actuación del piloto y del operador de la grua es vital). DABA SEGURIDAD.

    En escasos minutos el presunto herido fue empaquetado cual salchicha y tras un breve remojón fue izado al helicóptero. Luego le siguió el propio rescatador y el aparato se alejó.

    Tras el fragor, todo quedó en silencio. Con voluntaria lentitud puse rumbo a puerto pensando, una vez más, en que el trabajo de estos profesionales exije vocación de servicio, en que no basta una adecuada remuneración.

    Y ahora este terrible accidente, esta gran pérdida.

    Luis lo ha explicado muy bien.

  3. Rescatador y operador de grúa Says:

    Soy tripulante de un Helimer, y os agradezco profundamente vuestro pésame y vuestro reconocimiento. Muchas gracias

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